Escrito por
Beatriz Menéndez | Amancio Gil | Cuidador profesional

«Es una alegría ver aparecer por casa a Amancio».
Esta frase de una usuaria del Servicio de Comida a Domicilio resume lo que Amancio representa para quienes reciben su atención.
Tiene 26 años, se incorporó al servicio en marzo de 2024 y desde entonces se ha convertido en una figura de confianza y afecto para las personas mayores de su ruta.
Amancio explica así su manera de entender el cuidado:
«Mi trabajo no es solo ser auxiliar de intervención. También consiste en sacar una sonrisa y dar a las personas usuarias un motivo para sentirse importantes. Ellas son la prioridad y cada día trato con cariño a cada una: contándoles un chascarrillo, compartiendo una observación o, simplemente, entrando en su casa con una sonrisa. Llevo dos años en este trabajo y sigo queriendo mejorar y hacer las cosas mejor cada día, con responsabilidad y con el corazón. Todos somos importantes, tanto mayores como jóvenes».
Estas palabras definen su forma de trabajar. Entrega los menús, comprueba su conservación, explica su manipulación y calentamiento y observa cambios que puedan alertar de una situación de riesgo: ausencias, alimentos acumulados, dificultades para abrir la puerta, caídas, desorientación o cambios físicos y emocionales.
Pero su labor va mucho más allá del cumplimiento técnico. Cuando una persona no responde, Amancio se preocupa y ha llegado a regresar al domicilio tras finalizar la ruta, incluso fuera de su jornada, para comprobar que estaba bien. En otra ocasión, al encontrar a un usuario que había sufrido una caída, permaneció a su lado hasta la llegada de su familia y de la ambulancia. No se limitó a activar el procedimiento: lo acompañó, tranquilizó y protegió.
Lo hizo como hace todo: con serenidad y con su sonrisa eterna, una sonrisa que transmite confianza, reduce la preocupación y hace más amable la entrada de un profesional en casa.
Esta combinación de profesionalidad y humanidad explica el vínculo que genera. Cuando se va de vacaciones, las personas usuarias lo echan de menos; cuando ha estado enfermo, llaman para preguntar por él. Todas conocen su nombre y contactan con la centralita para expresar lo contentas que están y pedir que no se les cambie de profesional. Para muchas, Amancio no es solo quien entrega la comida, sino una presencia esperada que aporta conversación, tranquilidad y cercanía.
Su especial sensibilidad ha hecho que forme parte del Equipo de Atención Especializada, destinado a los casos más complejos: deterioro cognitivo, aislamiento, ausencia de apoyos, rechazo inicial del servicio u otras circunstancias de vulnerabilidad.
También pertenece al Equipo Mentor. Aunque su trayectoria es breve, apoya a las nuevas incorporaciones y les transmite los procedimientos y aquello que no siempre aparece en los manuales: cómo entrar en un domicilio con respeto, escuchar, detectar que algo no va bien y acompañar sin invadir.
Sus compañeros lo nombraron responsable del Equipo de Auxiliares de Intervención, una figura nueva que UCALSA creó para él al comprobar que era la persona a la que acudían cuando necesitaban orientación o ayuda. Su cercanía, su sonrisa y los chistes que comparte con el equipo alivian la tensión y generan confianza y compañerismo.
Amancio entiende que cada persona necesita una atención diferente porque «cada persona es de una manera distinta». Nosotros lo llamamos Atención Centrada en la Persona; a él le surge de forma natural.
En su vida hay tres pilares: el trabajo, que le ha permitido vivir de forma independiente; su familia, y el fútbol. Juega de portero en el RCD Carabanchel, en la misma zona de su ruta, reforzando su vínculo con el barrio y la comunidad.
Así, la relación con las personas usuarias ha traspasado los domicilios, animando a varias personas usuarias de edad muy avanzada y movilidad reducida a verlo jugar al futbol, consiguiéndoles entradas. Para quienes apenas salían de casa, acudir al campo y animarlo fue una experiencia ilusionante y una oportunidad de volver a sentirse parte del barrio y la comunidad.
El impacto de Amancio se percibe en hechos concretos: personas más seguras e importantes, familias que confían en el servicio, incidencias detectadas a tiempo, usuarios acompañados y profesionales que aprenden de su ejemplo.
Amancio representa una nueva generación de cuidadores profesionales: joven, comprometida y profundamente humana. Su labor dignifica el cuidado y convierte cada entrega en una oportunidad para proteger, acompañar y recordar a cada persona que importa.
Por su vocación, excelencia, capacidad de acompañamiento, sensibilidad ante los casos complejos y vínculo con las personas usuarias, presentamos su candidatura al Premio SUPERCUIDADORES a cuidadores profesionales.