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¿Cómo sabemos que es un supercuidador?

Escrito por
Susana Portela | Cuidadora familiar

¿Se valora ese trabajo, se ve esa dedicación y ese esfuerzo por dar aquello que necesita el enfermo para que su calidad de vida sea lo más digna posible?

Desde mis quince años he visto como la situación familiar cambiaba con la parálisis parcial de medio cuerpo de mi abuelo paterno, inicialmente él podía defenderse solo hasta volver a repetirse el infarto dejándolo postrado en una silla de ruedas 15 años. Mis padres tuvieron que asumir el cuidado permanente, eso supuso para mi familia un cambio total en nuestras rutinas. A esa situación se sumaba que mi padre estaba incapacitado absolutamente por una artropatía psoriásica, por lo que el cuidado diario recaía sobre mi madre, vivíamos escuchando “dadme un cuchillo que me quiero matar”, a pesar de todo el cuidado no era suficiente. En este tiempo mi abuela paterna también se volvió dependiente, tenía muchos cambios de humor y trataba muy mal a mí madre, aunque ella nunca le contestaba ni le decía nada, estaba en casa cuidando 24 h solo salía a primera hora de la mañana corriendo a comprar a la plaza algún pescado.

Solicitó ayuda en el hogar, la respuesta negativa llegó después de fallecer mis abuelos, decían que tenían recursos, ellos en el banco si, pero si no lo comparten que haces ¿los echas de casa?. Ver cómo nos cuidaba a nosotros, a mí padre (con el dolor que tenía) y a mis abuelos. De hecho, una vez fue a consulta con mi hermano pequeño al pediatra y tuvo un dolor fuerte en la espalda, pensó que era de levantar a mis abuelos, dejo pasar unas semanas y en una revisión del médico lo comentó, de ahí a realizar un electro y le comunican que tenía una angina de pecho. En otra ocasión la operaron para sacar la vesícula, una tía se llevó a mis abuelos mientras estuvo en el hospital, el primer día que llegó a casa ya regresaron y con los esfuerzos se le abrieron las grapas, siempre estaban los demás antes que ella, sin cuidarse, sin descansar ni un solo día.

Con el tiempo sus diagnósticos fueron miocardiopatía Hipertrófica, además se le suma polimialgia, la situación podríamos decir empeoró, mejoró por un momento con la muerte de mi abuelo, ella tuvo un duelo muy duro, mi abuela ya necesitaba más de mi madre ya estaba en silla de ruedas.

Al poco tiempo, mi abuela materna se vino para nuestra casa ya que mi tía sufrió un infarto y estuvo ingresada. Ella vivía en la ciudad, asistía a un centro de día, estaba en silla de ruedas, mis abuelos venían siempre a ayudar a mis padres. Como le iba a decir que no podía estar en casa, querían ingresarla en un centro permanente.

Esto ayudó a mejorar la actitud de mi otra abuela, ella la calmaba, nunca se quejaba, iba al centro de día para no dar tanto trabajo, pero la paterna no quería. No había ningún apoyo, ni siquiera psicológico, solo cuidar con cariño y amor incondicional hasta el final de los días, en silencio soportando las situaciones y uno puede tener aguante, puede creer que puede con todo, que si no lo hago no le quiero o quien le va a cuidar. Pero uno no piensa en sí mismo en qué si no estás bien no podrás cuidarlo, en que callar pasará factura, y una vez que fallezcan ya lo haré.

 

En ese momento tu vida vuelve a cambiar, tienes 60 años, parece que no sales de los especialistas, con 70 eres dependiente, ves que vas perdiendo capacidades, no quieres dar trabajo a tus hijos, quieres ser autónomo mientras puedas, pero ya necesitas que te acompañen, hay cosas que tienes que delegar, aunque tú sientas que puedes hacer. Aceptar que ya estás tú en la situación de ser cuidada y asumir que no puedes solo.

Admiro a mi madre por su paciencia, un ejemplo a seguir por su entereza y templanza, siempre con calma y cariño, aunque luego a solas esté llorando en un rincón para que nadie le vea. Hay que respetar su vida, su casa, sus decisiones, tienes que acompañar, cuidar y guiar con espacio suficiente para que tú no empeores, es difícil aprender ese camino, uno quiere la conciencia tranquila y no siempre está todo de tu mano.

Gracias mamá, por enseñarme a ver el lado humano de la enfermedad y la necesidad de ser cuidado. Eres una súpercuidadora para todos nosotros y un ejemplo a seguir.