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Equipo Asistencial Residencia Purísima Concepción De Murgia | Cuidadores profesionales
Con el objetivo de visibilizar, reconocer, dignificar y prestigiar la labor del equipo asistencial —gerocultoras, gerocultores y su supervisora— presentamos su candidatura a los Premios SUPERCUIDADORES 2026.
¿Por qué? Porque, minuto a minuto y día tras día, contribuyen de manera extraordinaria a acompañar la vida de las personas mayores, muchas de ellas enfermas y en situación de dependencia.
Hablamos de un equipo formado por 35 profesionales, guiados por una supervisora que se entrega en cuerpo y alma no solo al cuidado de las personas residentes de nuestra casa, sino también a hacer de la DIGNIDAD un auténtico talismán. Una dignidad que protege empodera y acompaña a personas muy vulnerables que, por sí mismas, ya no pueden cuidarse.
Todo ello es posible gracias, también, a las familias que depositan su confianza en nuestro buen hacer y nos permiten compartir el privilegio de cuidar a quienes más quieren. Son ellas quienes dan sentido a nuestra profesión.
Una residencia no es un lugar «ahí fuera». Es una casa. Su casa. Nuestra casa.
Y una casa se construye con AMOR, con RESPETO y con una mirada horizontal en la que no existen un «ellos» y un «nosotros», sino un único «nosotras y nosotros». Poder entrar, a través de los cuidados, en un espacio tan sagrado como la vida de una persona constituye uno de los mayores privilegios que podemos recibir.
Pero un hogar no se construye solo con paredes y así desde nuestro MODELO GIZAREA, basado en una ATENCIÓN CENTRADA EN LAS RELACIONES, construimos una comunidad donde residentes, familias, Hijas de la Caridad, voluntariado y personas trabajadoras formamos una red de vínculos significativos que sostienen, acompañan y dan sentido a la vida en esta casa.
LAS HIJAS DE LA CARIDAD, desde su humildad y generosidad, no solo nos abren las puertas de esta casa —su casa—, sino que nos regalan su presencia, su entrega incansable y el inmenso amor con el que cuidan de todas las personas.
El servicio de limpieza llena cada rincón de cuidado y de ese inconfundible olor a hogar limpio. El equipo de lavandería consigue que cada prenda y cada cama estén siempre impecables, frescas y preparadas para vestir y acoger el descanso. El equipo de mantenimiento cuida hasta el más mínimo detalle para que la casa y sus jardines reflejen el mismo esmero y dedicación que se respira en su interior.
En recepción, cada persona es acogida con una sonrisa, cercanía y ese cariño que convierte cualquier llegada en una cálida bienvenida.
El equipo de Enfermería y el servicio médico velan por la salud de las personas residentes, ofreciendo no solo una atención excelente desde el punto de vista profesional, sino unos cuidados profundamente humanos, llenos de sensibilidad y ternura. La terapeuta ocupacional enriquece cada jornada, haciéndola más activa, agradable y significativa, mientras que el psicólogo acompaña, orienta y escucha con respeto, sensibilidad y calidez.
La trabajadora social tiene el privilegio de compartir el día a día con las personas residentes y sus familias, plenamente consciente de que, sin su confianza y sin su presencia, esta labor perdería su verdadero sentido.
Y, por supuesto, todo ello es posible gracias a una dirección que guía, acompaña y administra con responsabilidad, compromiso y sólidos valores, favoreciendo un trabajo en equipo armónico, donde cada pieza encuentra su lugar para ofrecer los mejores cuidados.
A la par, el voluntariado representa la generosidad en estado puro. Con su tiempo y entrega hacen posible que las personas mayores disfruten de compañía y momentos llenos de afecto, recordándonos que, son los pequeños gestos los que dejan la huella más profunda.
Los cuidados que el equipo asistencial ofrece cada día son ejemplares y profundamente encomiables. Para cuidar no hace falta únicamente fuerza para movilizar ni tesón para continuar; hace falta, sobre todo, AMOR. Amor en cada acto, en cada palabra y en cada gesto. Porque para SUPERCUIDAR hay que ser GEROCULTORA desde la primera hasta la última letra. En la PURÍSIMA, cuando hablamos de CUIDADOS, también conjugamos un verbo muy nuestro: TERNUREAR.
Sin ternura en la mirada, en las manos, en la palabra y en la presencia, no existen los cuidados que verdaderamente transforman.
SUPERCUIDAR significa comprender que el cuidado solo cobra sentido cuando todas las personas que forman parte de este hogar se convierten en una sola, caminando junto a cada residente desde una mirada verdaderamente holística, humana y compartida.
En la Purísima no solo cuidamos la vida. Procuramos que cada vida se siga sintiendo digna de ser vivida.
