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Supercuidadora

Escrito por
Yolanda Rebaza | Cuidadora profesional

Durante más de siete años, me he dedicado al cuidado integral de personas mayores y dependientes, convirtiendo mi vocación en una profesión basada en el respeto, la empatía y la excelencia. Mi trayectoria comenzó desde el deseo de brindar compañía y bienestar a quienes atraviesan las etapas más vulnerables de la vida, y con el tiempo fui fortaleciendo mis conocimientos mediante formación especializada y experiencia práctica.

Mi desarrollo profesional ha sido progresivo. Tras mi experiencia como docente y directora educativa, decidí orientar mi capacidad de servicio hacia el ámbito sociosanitario, obteniendo certificaciones universitarias y de profesionalización que me permitieron desempeñarme como cuidadora profesional en España. Desde 2022 he trabajado con familias a través de la empresa Felizvita de Cuideo, atendiendo personas con Alzheimer, Parkinson, ictus, depresión, ansiedad, pérdida de movilidad, enfermedades oncológicas y pacientes en cuidados paliativos. 

A lo largo de estos años he desarrollado competencias en movilización segura, administración de medicación, control de constantes vitales, curación de heridas, apoyo en fisioterapia, estimulación cognitiva y acompañamiento emocional tanto al paciente como a sus familiares. Es por ello, quienes han compartido conmigo coinciden en que mi mayor fortaleza es mi calidad humana.

Los resultados de mi trabajo se reflejan en la confianza que he generado. Las familias han solicitado que continúe siendo la cuidadora principal de sus seres queridos, destacando su dedicación, implicación, flexibilidad y la energía positiva que transmito en cada servicio. Mis coordinadoras también han reconocido públicamente que tanto la empresa como las familias valoran profundamente mi compromiso y profesionalismo.

Uno de los logros más significativos que he tenido ha sido acompañar a pacientes durante sus últimos meses de vida, ofreciendo no solo cuidados técnicos de excelencia, sino también un apoyo emocional que permite a las familias afrontar ese proceso con serenidad y dignidad. Una carta de recomendación emitida por un familiar resalta que mi preparación técnica, mi ética profesional y mi calidez humana transformaron un momento de enorme dificultad en una experiencia de acompañamiento respetuoso y lleno de humanidad. Incluso afirman que sería «un activo invaluable para cualquier familia o institución» que cuente con mis servicios.

Mi constante deseo de superación me ha llevado a obtener acreditaciones universitarias en atención sociosanitaria y cuidados paliativos, demostrando que aprender y mejorar forman parte de mi compromiso con las personas a las que cuido; porque cuidar no es únicamente atender necesidades físicas, sino ofrecer tranquilidad, esperanza y calidad de vida a quienes más lo necesitan.