Escrito por
Katyuska Martínez | Cuidadora profesional
Erase una vez, una mujer que tenia una vida a la cual llamaremos normal, con familia, trabajo, coche, casa, amigos, ósea de todo, pero un día todo cambio, su familia fue migrando a otros destinos, su trabajo empezó a cambiar a tornarse tenso, su coche a fallar, su casa ya no era su casa, los amigos ahora eran combatientes, en fin todo cambio…
Llego la hora de tomar decisiones, decisiones drásticas, movimientos rápidos, elegir que vender, con que quedarte, lo básico, lo necesario, arreglar documentos, cuales, no se, nadie sabe, estos procesos son nuevos en mi familia, nunca me planteé ir a otro lugar, cuando mucho podría ir a otra ciudad, pero dentro de mi país, como ya lo habían hecho mis padres, en tiempos de cambios.
Bueno mis emociones las trataba de gestionar, como yo misma le recomendaba a mis pacientes, en mis charlas, en mis ponencias.
Pasa el tiempo, no mucho, pero pasa, ya estoy en Valencia, España, hace frio, estoy emocionada, me reencuentro nuevamente con el amor, sin embargo, esta diferente, distante, como el clima frio, pero es Navidad, una de las épocas mas bonitas y con mayores recuerdos agradables, pero sigo sin entender, porque no siento tanta alegría, vuelvo a tenerlo todo, bueno casi.
Empiezo a negarme a salir, a compartir, todo me hace llorar, estoy hipersensible, sigo sin entender lo tengo todo…¿Qué es todo? ¿Qué es tenerlo todo?. Busco ayuda, la encuentro, empiezo a relatar mi historia, empiezo a escucharme, empiezo a escuchar a otros, a compartir, a descubrir otro mundo, el de los cuidados, me digo solo vengo a acompañar a mi madre, para que tenga una distracción en estos cursos y conozca personas, se entretenga, se me escuchaba decir : “YO NO VOY A CUIDAR” a mi me cuido mi abuela y eso me va hacer recordarla y no voy a poder cuidar, me va a hacer recordarla a cada rato y no voy a poder cuidar…
Mi vida da tumbos, empiezo a aprender y a desaprender, las dinámicas sociales aquí, son parecidas, pero no iguales, me adapto, pero siento que es recomenzar, pero con experiencia valiosa, sigo estudiando, pero ahora en el área SOCIOSANITARIO, en un CERTIFICADO DE PROFESIONALIDAD, en donde me enseñan las técnicas básicas necesarias para cuidar, casi terminando mis prácticas, consigo empleo, en esta área, en el área de los CUIDADOS. Vaya, vaya, yo que no quería, bueno así ya llevo un tiempo, compartiendo mi día a día con cuatro USUARIAS maravillosas, con personalidades diferentes, pero con una experiencia de vida, invaluable, que me ha hecho aprender, crecer, valorar y a seguir con mi firme convicción de que YO NO CUIDO, YO ACOMPAÑO.
Este relato es muy corto, para la larga lista de aprendizajes que me ha dado esta profesión y que me seguirá dando, porque cada día que pasa, aprendo de mis usuarias, de sus familiares, de sus cuidadores formales, de la sociedad, en fin es un Master que no acabara, al menos por ahora.
